viernes, 4 de junio de 2010

PARADA 39

El punto rojo otra vez. No entiendo como algo tan insignificante logra ponerme tan nervioso. Sudo, miro por la ventana, me retuerzo en la silla, muevo los pies. Que mierda ya casi llego. “Con permiso, con permiso”, toda mi vida he tenido que ver el mundo desde abajo, es difícil percibir el rostro de las chicas a primera vista cuando lo único que encuentras son sus piernas, bueno, no me quejo, esto en realidad no esta tan malo lo sé, pero de vez en cuando seria bueno conocer el color de sus ojos, la forma de su nariz, si tienen lunares … que sé yo, conocer algo más que la textura de sus rodillas o el tamaño de sus muslos y nalgas. Me agarro con fuerza, levanto la mirada y el punto rojo aparece, nadie se levanta, punto rojo de mierda. ¿Qué me ven? ¿Acaso no habían visto a un enano morderse las uñas? Pedirle el favor a alguien, jamás.

En la selección de los Gigantes del sur era distinto: “Marcelo agarra la pelota que buena pelota para la pista, se la pasa a Barreto, avanza, le burla, trata de cuidarla pero le llega a Montaño, Montaño la lleva pero aparece Marcelo, se la quita, remata de derecha y goooooool” eran otros tiempos, pero en una ciudad como esta los sistemas de transporte, los bancos, los mostradores, los tocadores de los baños y las cajas registradoras no están creados para nosotros. Parada: 39 con séptima. Nadie se baja. Un hombre pasa frente a la ventana, le falta una mano, fuma, lleva un globo, quizás él también le tenga miedo al punto rojo. La imagen de la Rita y el paradero del parque nacional quedan atrás, que mierda. 45 con séptima. Por fin una mujer oprime la cabezota colorada de mi enemigo. El bus se detiene, yo bajo primero, ella después. Ahora caminar cinco cuadras, maldito punto rojo de mierda.

Diana Carolina Daza.

VUELO SOBRE GLOBO ROJO

---- Domingo, dame uno de los mismos por favor.

Domingo le sonríe, desataba uno de los rojos y se lo amarra arriba de la muñeca. Mientras las familias llenan sus barrigas con mazorca y arepa de maíz y los niños comen raspado y las parejas se echan al prado a acariciarse el cabello y los perros corren detrás de las bicicletas, a Atahualpa le gustaba visitar el parque para comprar globos rojos y fumar.

Con el globo en la izquierda y el cigarrillo en la derecha comienza el recorrido en círculo al parque, al llegar al lugar de salida se sienta en una de las sillas sin quitarle la mirada al globo que se mueve suave con el viento, uno, dos, tres minutos, apaga el cigarrillo que nunca falta entre sus dedos y desata el hilo que une al globo de su cuerpo. Este comienza a elevarse y con él, la esperanza de Atahualpa por volar algún día como uno de ellos. Elevarse, fundirse en el infinito de las nubes, ver la ciudad desde lo alto, sentir el aire golpeándole los parpados, extender los brazos, moverlos, dar volteretas y disfrutar el peso de la sangre en la cabeza. “Domingo, me das otro por favor “, “Domingo, el ultimo por favor”. Rojo tras rojo, vuelo y rojo, rojo y humo, humo y viento. Atahualpa es un ser aborrecible para los niños pues no tiene color, es un moustro para las mujeres pues tiene por ojos un par de cuencas, poco pelo se sostiene en su cabeza, del cuello le cuelga el sobrante de piel y además olvido sonreír. Para los hombres simplemente es un vago poco peligroso, pues con lo falco y viejo que esta no levanta ni una caja de cartón, hasta los perros salen espantados al acercarse y sentir su fétido olor.

Cuando el globo se ha perdido totalmente en el cielo, compra otro y hace el mismo recorrido. Atahualpa estuvo en la guerra hace muchos años y lo único que le quedo de ella fue la perdida de su mano izquierda, desde entonces no ha vuelto a encontrar razón alguna para vivir que no sea la poder volar algún día. Domingo es su único amigo, por eso cuando se tarda en llegar, le guarda los globos rojos pues sabe que lo hacen feliz.

martes, 18 de mayo de 2010

Laboratorio de Escritura Creativa

El Laboratorio de Escritura Creativa es una iniciativa impulsada por el poeta y escritor chileno Tamym Maulén y el escritor colombiano Andrés Felipe Escovar. Con lecturas de textos y ejercicios de creación literaria, el laboratorio es un espacio de conversación y discusión en torno a la escritura, la literatura, la poesía, y el quehacer creativo en general. No pretende en ningún caso ser una cátedra sino un lugar de conjunción y retroalimentación de conocimientos, técnicas y experimentos.


La experiencia del Laboratorio ya es concreta. Durante el primer y segundo semestre de 2009, este curso se desarrolló exitosamente en la capital de Argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en la Facultad de Medicina de la misma institución. La gran convocatoria, las publicaciones, presentaciones literarias, el interés y, sobre todo, los óptimos resultados que esta experiencia generó en ese país nos impulsa a diseminar este proyecto a otros lugares del continente.